Percibia mi cuerpo de manera un tanto laxo, en un estado de muy poca tensión y tono bajo... instantes en que las preocupaciones cotidianas brotaban, una a una, brotaban de una manera insinuada no tan acentuada como de ordinario sucedia... de pronto en medio de ese inmenso salón donde llevaba a cabo mis labores vespertinas se deslizo con la vibración sensual femenina Alma, la joven que tenia tiempo que no había visto, su rostro gratificaba todo lo inherte de esa tarde, le inyectaba vida a las lentas horas que se apilaban una tras otra como una fórmula eterna que encierra el ánimo en el sopor insano, cruel e hipnótico al que llamamos tristeza, vacio, sequedad, ausencia de si y demás fauna emocional que invade la vida humana a menudo.
martes, 8 de febrero de 2011
GEOGRAFIAS DISTINTAS
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